Pregunta para los fumadores: ¿Recuerdan su primer cigarro?, ¿Dónde fue?, ¿Con quién?
Recuerdo que mi primer cigarro indirecto fue en el café internet que abrieron mis papás cuando tenía 7 años.
La gente joven de preparatoria iba y podía fumar adentro. Recuerdo el olor tan atractivo al otro lado de las máquinas donde me encontraba. Y como me paraba sobre el asiento para alcanzar a oler un poco más. (Definitivamente otra época).
Mi primer cigarro directo llegó 10 años después, cuando me podía considerar ligeramente racional, en preparatoria.
Un lubricante social* para hacer amigos. Sobre todo en la edad donde ser auténtico es muy poco apreciado, o al menos para mí así lo sentía, y formar parte de un “grupito” lo era todo.
No soy experto en el tema y la verdad hace años que no fumo. Estoy agradecido de no haber formado ese hábito.
Pero últimamente me ha dado vueltas la idea de que fumar es relajante, no tanto por la sustancia, sino por el ritual que envuelve este acto.
¿A qué me refiero? Si has fumado alguna vez, de manera cotidiana, te habrás dado cuenta que tomar un break para salir a fumar era muy común.
Donde quiera que te encontrarás; la escuela, la oficina, o incluso con tus amigos. Fumar era una manera inmediata de darle un respiro a tu mente y tus emociones.
Hoy las personas están dejando de fumar (que bueno), pero probablemente ya no se están dando pausas para tomarse un respiro (que… no tan bueno).
Aprovechando que tome un gran curso que ofrece Latinometrics en Platzi, decidí explorar un poco más sobre la popularidad del cigarro entre las personas.

Y acorde a los datos que fui encontrando me sorprendieron algunas de cosas:
- La gente ha estado dejando de fumar a un ritmo sostenido los últimos 20 años. (Desde mi primer contacto con el cigarro a los 7)
- Los hombres en Mexico, y prácticamente en el mundo hemos sido los principales consumidores de tabaco en esta presentación.
- ¿Por qué la gente ya no se está dando un respiro?
Las personas ya no fuman. Es una noticia muy buena, considerando todos los efectos dañinos de fumar y el típico bla bla bla…
Pero, ¿Por qué fumábamos en primer lugar? Sobre todo entre hombres, que a nivel mundial hemos sido los principales consumidores.
No estoy seguro, y no quiero afirmar que los hombres vivamos más estresados sin datos que lo validen.
Existen muchas variables que pueden influir. Desde que las mujeres procuran más su salud, o que para los hombres fumar forma parte de la cultura como una actividad masculina.
O que simplemente el hábito colectivo se desarrolló a partir de que el mercado laboral antes se componía de más hombres que de mujeres, y era más fácil fumar en el ambiente de oficina que en el hogar.
Si tienes alguna hipótesis me encantaría escucharla, ya sea en los comentarios, o por mensaje o en un café.
Finalmente. ¿Por qué las personas ya no se están dando un respiro?
Definitivamente este ensayo no está escrito para incentivar el uso del cigarro, o de cualquier otra sustancia.
Sin embargo, no está de más pensar, ¿cuándo fue la última vez que me di un respiro?
Del trabajo, de mis responsabilidades de la casa, del estudio, de mis amigos, etc…
Antes. Tener a la mano una cajetilla de cigarros, o conseguirlos en casi cualquier lado era en gran parte lo que facilitaba su uso.
Y aunque adquirirlo era relativamente fácil, su consumo requería de alejarnos del lugar donde nos encontráramos, sobre todo en espacios cerrados.
Nadie quiere lidiar con el horrible aroma post-fumar, que vivía en tu ropa o tus muebles casi para toda la vida.
Hoy, tenemos un ansiolitco mucho más conveniente, que utilizamos cuando estamos ansiosos, aburridos, o simplemente queremos evitar saludar a un conocido que no recuerdas su nombre.
Y sí adivinaste. Estoy hablando de nuestros smartphones, esos ladrillos negros que acariciamos más que nuestra propia piel.
Ya sabemos todo lo malo que ha traído la adicción a los aparatos inteligentes. Y aún así henos aquí…
Situaciones donde he acudido a este ansiolitico:
Cansado en el trabajo.
Aburrido en el trabajo.
Aburrido en la casa.
Aburrido en algún evento familiar.
Cansado en un evento social.
Para evitar socializar.
Y aunque de cierta forma, cumple con su objetivo de calmar nuestra ansiedad, nunca realmente nos apartamos del lugar que nos está provocando esa ansiedad en primer lugar.
No nos detenemos de lo que hacemos. Incluso hacemos ambas cosas al mismo tiempo. Celular + Trabajo, Celular + Socializar, Celular + Doblar la ropa. Y la ansiedad no se va.
Por eso, simplemente quiero culminar esta idea con: Vamos a darnos un respiro.
Encontrar otro ritual, parecido al de los fumadores, que nos ayude a retirarnos del lugar donde ya hemos estado por más de 30 minutos.
A tomar aire, y dejar divagar a nuestra mente. Relajarnos en la cena familiar, o despejarnos por completo de nuestro espacio de oficina.
El cigarro era, y es muy malo. Pero considero que el ritual donde se propiciaba consumirlo no lo era para nada.
Conocíamos a nuevas personas, teníamos pláticas más auténticas. Inclusive si lo hacíamos solos era un momento de introspección genuina que finalmente adormecía nuestra ansiedad casi por completo.
En fin. Te deseo un bonito fin de semana, y que puedas salir a tomar un respiro pero sin tu celular. Yo lo intentaré un par de veces a ver qué tal.
Shout-out a Latinometrics y Ernesto Canales por sacar un curso tan bien hecho.
Agradecimiento especial a mi amigo Sergio que me dió el término «Lubricante social». Buenas pláticas contigo amigo, admiro tu voluntad para llevar 3 años sin fumar, que es el tiempo que llevo de conocerte.

Deja un comentario