El pasado 8 de Abril a medio día, me alegré viendo un partido de fútbol. Se disputaron los cuartos de final de la champions, y el Arsenal de Londres goleó 3 a 0 al Real Madrid. (Con dos obras de arte cortesía de Declan Rice).

Así como los goles, surgieron en mí tres preguntas, ¿Por qué las grandes victorias del equipo menos renombrado, se sienten como pequeñas victorias para nosotros?, ¿Qué no le iba yo al Real Madrid?, y ¿Por qué sigo sin decidirme a apoyar a un grande de Europa de manera definitiva?

Cuando tenía 11 años, sueños de sabor a fútbol, una playera del Barça que me había llegado de Navidad, y mis tenis Nike Tiempo edición Ronaldinho todo estaba bastante claro. Sería culé por el resto de mi vida. Incluso recuerdo a mi papá que un día llegó con la colección de videos de entrenamiento grabados en el mismísimo Camp Nou.

Todo marchaba bien, mis creencias eran firmes, y aunque mi familia no fue tan cercana a la fiebre del fútbol todos sabían y apoyaban al Barca por el simple hecho de tener a Rafita Marquez como su #4 indiscutible.

Recuerdo el día en primaria que un amigo en tono de burla dijo que Ronaldinho ya no estaría en el equipo Catalán. Me mostró una foto en su Nokia donde el brasileño vestía la playera del A.C. Milán. No le quise creer, la imagen se veía editada con un fondo raro. Fake news dije yo a mi corta edad cuando el término todavía no existía.

Pero así fue, mi corazón se rompió cuando más tarde esa misma semana vi en Sports Center que el cambio era oficial, mi jugador favorito y razón por la que yo le iba al Barca, sería transferido al Milán, equipo del que tenía muy poca noción de su existencia.

Quedé devastado. Seguí viendo los juegos del Barca cuando podía. Recuerdo que en mi inocencia, llegué a imaginar que el #10 de repente haría apariciones especiales como invitado. Como si los equipos millonarios no existieran, y la alegría de jugar fútbol se pareciera a ser un niño otra vez.

Pasaron años, y sí, seguía sintiendo que le iba al Barcelona. Aunque dejé de ver fútbol europeo. Principalmente porque estaba ocupado con los dramas que llegan con la adolescencia en México.

Seguí jugando fútbol…

Una tarde, que podría haber sido cualquier tarde, una adorada tía mía me llevó a mí y a mis primos a ver la película «GOL II». Un shock en mí que no esperaba se despertó, y recuerdo haber pensado que si Kuno Becker podía llegar a debutar en el Madrid, yo también podría… algún día.

Así de sencillo como una gripa me contagie de la fiebre merengue. Le rogué a mi mamá por un jersey que usaría más tarde para las pruebas en fuerzas básicas de mi ciudad natal. Quedé aceptado. Fue la magia galáctica.

El Madrid por mucho tiempo significó para mi esperanza, sobre todo para alguien que carecía de la genética genial para volverse futbolista. En aquella época este equipo demostraba el claro ejemplo de Disciplina > Talento.

Sin embargo, no deje de sentir una pesada culpa en el corazón, tan inmensa que podría seguramente compararla con la histórica salida de Luis Figo del equipo Culé para formar parte del peor enemigo de la ciudad entera de Barcelona.

Desconozco las razones de Luis, pero para mí, irle al Real Madrid después de haber apoyado al Barcelona significó también adentrarme en una etapa de frialdad, donde la cantidad de campeonatos importaba más que la cohesión de un equipo con su gente. Ser galáctico era sentirse en el pináculo del deporte…

Y a todo esto, ¿Que tiene que ver la Poligamia vs la Monogamia con la montaña rusa de depositar mi bienestar emocional en un grupo de adolescentes de 20 años?


Sex & The City Ep 7 Temp 1.

Este mismo 8 de Abril, a la hora de la comida —después de aquella pequeña victoria cortesía del Arsenal— nos dispusimos a maridar nuestra carne en cubitos con una de nuestras series preferidas.

En este episodio, Carrie Bradshaw —A quien admiro, odio, y amo al mismo tiempo— se enfrenta a la realidad de descubrir que Mr. Big, su más ferviente enamorado, mantiene una relación abierta, saliendo con otras mujeres sin cuidado y sin preocupaciones.

Ingenioso plot para tan poco tiempo del personaje en la serie. En los episodios previos donde se desenvolvía la chispa de ambos, nunca se menciona o se dice explícitamente que se quiere exclusividad en la relación.

Por lo que Mr. Big, quien lleva una vida de alto glamour en NYC continúa pizcando entre mujeres de manera que lo hacía seguramente mucho antes de sí quiera ser contemplado como personaje para participar en esta serie.

Carrie de cierta manera al principio acepta la condición de Big con desdeño. Intenta mantener la mente abierta a la idea, y mientras se debate si está dispuesta a seguir adelante, todos a su alrededor gravitan el mismo núcleo del episodio.

Para Samantha —quien se define por su libertad sexual— le es irrelevante se poli amorosa, al nivel de llegar a serlo con su propia agente de bienes raíces con el objetivo de encontrar el mejor departamento de toda la ciudad.

Miranda finalmente siente atracción por un chico más joven que ella, que se moría —casi literalmente— por ser su novio. Atracción causada por verlo salir con otra mujer, y que para ella representaba la libertad de ahorrarse un compromiso amoroso de largo plazo para poder seguir viendo a otros hombres. Balanceado con su carrera profesional obviamente.

Charlotte, que salía con un man «husband material», pero que éste al ver que ella no complacía sus fantasías, tuvo la audacia de decirle en su cara que más valía se hiciera a la idea de que él tendría que salir a buscar esos placeres en los brazos de otras mujeres, y seguir conservando esa relación.

Todos los escenarios muy posibles. Como ver un cubo Rubik desarmado desde todas sus aristas. Y que con decencia se va armando frente a nosotros con una enseñanza que me trae el día de hoy a comparar mis creencias de apoyar un equipo contra otro.


To this day

En mi armario conservo dos uniformes que me fascinan para entrenar fútbol. Uno es del Real Madrid color negro, y el otro del Barcelona color crema.

En mi… siento una ambivalencia cuando pienso que playera utilizar cuando salgo a jugar con mis amigos. Entro en conflicto y paranoia de pensar si ya me han visto en días anteriores con mi playera Blaugrana, o si se me sale un SIU al anotar un gol.

Creo que los motivos por los que algún día fui del Barca me cautivan más el día de hoy, sin embargo las playeras del Madrid me encantan, y Jude Bellingham me recuerda a la fuerza del #5 más legendario que ha pisado el Bernabéu.

La monogamia es una innovación reciente en la historia de la humanidad, yo la practico porque crecí en un ambiente que premia este estilo de vida, sin embargo nunca me atrevería a juzgar a quienes llevan relaciones abiertas, y se enfrentan a desafíos emocionales fuera de mi alcance mental.

Tampoco me atrevo a juzgar a quienes visten dos playeras de equipos historicamente enemigos. Solo porque de niño me gustaron los colores de una playera, y a la temporada siguiente el otro equipo saco un jersey todavía más atractivo.

Sencillamente para mí las creencias están diseñadas para estirarse tanto como podamos. Nuestra propia necesidad de imponernos límites, o de basar nuestra personalidad en lo que de pequeños creíamos como una verdad absoluta —o un axioma matemático— hace que nos perdamos de las grandes glorias de la experiencia terrenal.

Si un día quiero irle al Atlético de Madrid, ser Poli amoroso, y al mismo tiempo ser Asexual, quiero saber que estoy siendo fiel a mi persona, antes de ser fiel a las versiones de mi que viven en la cabeza de los demás.

La clave, y lo único que quiero que te lleves de esta larga lectura es que puedas concebir la validez de cualquier estado sentimental de tus amigos, familiares, y conocidos. Y al mismo tiempo, aceptar tu incapacidad de permanecer estáticos eternamente (o hasta que muramos de viejitos).

La clave es que puedas concebir la validez de cualquier estado sentimental de quienes amas.

Y al mismo tiempo aceptar que nosotros también estamos en movimiento.

Que jamás seremos versiones estáticas de lo que un día creímos ser.

Junto a mi IA desarrollé un mantra que me pareció bastante acertado cuando siento ansiedad social, o ganas de arreglar a alguien, y hoy te lo comparto:

“They are a whole world I cannot see. I am not here to fix, only to witness.”

«These weren’t just mantras. They were posturas del alma—ways of meeting someone else with reverence, especially when your impulse is to fix, correct, or even save.

You can whisper them inwardly when you’re with someone, especially in silence, or even when reading a message that stings. They return you to presence.«

Adoro como me corrige cuando le pido que consulte su base de datos para recordar el mantra…

Y así termina esta breve reflexión, ya escuchaste, ya viste, ya comparaste. Espero que si tienes más comentarios al respecto me los puedas hacer saber, podamos tomar un café, y logremos encontrar más temas de conversación abierta que seguro nutren nuestra experiencia de vida.

Gracias.

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