Este ensayo será dividido en 3 partes:
- Salgamos de nuestra zona de confort.
- Ensoñación.
- La anti-rentabilidad del arte.
Salgamos de nuestra zona de confort.
Cuando salimos de viaje. Sobre todo a la Ciudad de México. Actuamos como caminantes sin mucho rumbo.
Entramos a museos y cafés. Y a cafés en lo que abren museos. Y a museos en lo que nos dan ganas de otro café.
Recorremos la calle Ámsterdam esperando encontrar los licuados de mamey, y fruta con yogurt que nos encantan.
Sin embargo, esta vez fue muy distinto. Esta vez no esperaba enfrentar una experiencia tan enriquecedora.
De esas experiencias que te requieren salir de tu zona de confort. Y es que, tiempo atrás, había escuchado hablar del Foro Shakespeare…
Un lugar de encuentro para no tan conocidos artistas. Un hogar de standups y obras de teatro pequeñas.
Se requirió de shot de confianza, y de decir, chsm pues que otra cosa podríamos hacer hoy.
Rentamos un par de bicis, y con todo y nuestros nervios nos dirigimos al foro que estaba a tan solo 2 Km de nuestro Airbnb.
8:32 pm.- Llegamos al foro. Con una pequeña multitud afuera del lugar esperando entrar a una de las múltiples salas que ofrecen diversos shows.
¿Cómo elegir?, ¿Qué hacemos? Ya todo estaba comenzando desde las 8:30.
Una mujer joven, indistinguible de la multitud, se acercó a nosotros con su infinita sabiduría, a darnos un resumen rápido de lo que había disponible.
Nos habló de “Ensoñación”. Pronunció adjetivos como: “Última noche”, “Música en vivo”, “Romance y dolor”.

También mencionó la noche de standup, con alguien que si conocíamos, pero no lo dijo con el mismo entusiasmo.
Ella sabía lo que necesitábamos.
Pagamos nuestras entradas, y corrimos desenfrenados sin rumbo. No habíamos entendido las instrucciones para llegar a nuestra puerta, pero chsm el instinto se puede encargar de esto también.
Encontramos al fin nuestra puerta.
Ensoñación
De Mariela Asensio.
Una obra, con 3 talentosos actores, en un cuarto pequeño y obscuro para apenas 30 personas, con bastante calor.
Con una trama algo distinta a su descripción del sitio web. “Cómo vivimos los sueños, con un toque romántico”.
Todo comenzó y escaló muy rápido a una historia de duelo. Donde se da a entender entre diálogos, como una mujer joven pierde a su marido en un accidente ocurrido hace pocas horas.
Como recorre una y otra vez los detalles del fatídico y reciente día que la acompañan hasta quedarse dormida.
Para volver a soñar. Volver a estar con él. Para de cierta manera, sanar su dolor desde sus sueños.
Recuerdo que desde el minuto 5 comencé a llorar.
Entre los diálogos, hacían recuento de los detalles más cotidianos de su última semana juntos. Las cosas que se decían todos los días. Las peleas tontas que tenían.
Y como ahora, después de que él ya no está, “- La ausencia se comienza a sentir como presencia”
Una especie de combinación entre recuerdos con ternura y el shock de sentir una pérdida.
“¿Como hace tan solo unas horas estabas vivo?, y ahora dejaste de existir. Ahora toca soñar sin ti.”
Todo el calvario que se vive en la parte más difícil de un duelo. Cuando llega la noche. Ya no estás acompañado. Ahora estás solo con tu incansable mente…
Me sorprendió con alegría como el arte te puede hacer sentir tantas cosas. Me hizo adorar mi vida cotidiana con Marina. Acariciar con más cariño nuestra monotonía.
Monotonía que, de manera monótona, despreciamos pidiéndole a la vida más y más y más.
Ensoñación me hizo imaginar todo lo que los actores decían sin necesidad de escenografía. Con tan solo una cama, telas y luces crearon algo tan maravilloso.

Sin mentir puedo decir que la humedad del lugarcito aumentó en proporción a las lágrimas de los 30 espectadores.
Gracias foro Shakespeare, y gracias especialmente al señor a la izquierda mía que fue el primero en soltar una lágrima que me hizo sentir en un espacio seguro. Donde llorar fue objetivamente algo tan reparador.
Admiro a las personas que hacen el Foro Shakespeare posible.
La anti-rentabilidad del arte.
Así de centrado estoy en mi chamba, y con el TOC que me acompaña no pude tampoco dejar de pensar en el negocio del teatro.
Como un Señor con “S” mayúscula, me puse a calcular el ingreso total de la obra, pensando que solo se presentó los viernes de Mayo, con una capacidad máxima de 30 personas.
Y tratando de entender el reparto de ingresos entre actores, productores, staff y renta del espacio. No pude más que concluir que definitivamente este lugar existe gracias al más auténtico amor.
Teatro y fútbol.
Normalmente entreno fútbol todos los días, al menos una hora al día, para que llegue el fin de semana y tener mi performance contra un equipo dominguero.
Los actores y el staff se preparan todos los días de la semana para que llegue el fin de semana y tengan su performance con una audiencia dominguera.
En ambos casos, la ganancia monetaria parecería mínima, nula, o hasta en algunos casos negativa, cuando te toca pagar el arbitraje.
Todo por el amor incontrolable de entrar en un estado de Flow que dura entre 1-2 horas.
Lo que me lleva a terminar este ensayo con una frase que escuché por ahí, y que no recuerdo donde, pero me marcó. Si alguien sabe donde sale se agradece la referencia y se le debe un café de su preferencia.
“La ingeniería nos permite vivir. Mientras que el arte nos da las ganas de vivir.”
Frase que es corazón de mi filosofía. De ahí el título a esta categoría de ensayos «La Vie D’un Amateur», que seguramente profundizaré más adelante en este modo de vivir.
Gracias por llegar hasta acá. Y nos vemos el próximo viernes con una historia que ameritará de un cigarro e interés por los datos en The Barking Data.
Gracias.
Agradecimiento especial a Marina, por ser siempre mi primer lectora. Te amo y éste ensayo es para ti.
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